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El pasado 27 de octubre, las autoridades sanitarias reconocieron que República Dominicana estaba viviendo una cuarta ola de COVID-19.

Hay múltiples factores que inciden en el comportamiento de la pandemia, algunos pueden ser estimados, dentro de cierto rango, pero son muy difíciles de predecir, con el agravante de que fluctúan constantemente.

Desde el inicio de la pandemia, esta cuarta ola ha sido la menos mortífera, con una media de 1.08 % en la tasa de letalidad. Actualmente, de acuerdo al boletín epidemiológico número 614, esta se ubica en 1.04 %. La campaña de vacunación ha tenido un alto impacto en reducir la severidad de los contagios y en la prevención de muertes.

En el más reciente encuentro semanal con la prensa, el ministro de Salud, Daniel Rivera, insistió en la importancia de completar el esquema de vacunación con dos dosis y una tercera de refuerzo.

Explicó que las estrategias, que incluyen uso de mascarilla, distanciamiento social y lavado de manos, sumadas a la campaña de vacunación e inclusión de más diagnósticos, dosis de refuerzo, aplicación del medicamento Regen Cov en pacientes agravados y la resolución 48-21 que exige la presentación de tarjeta de vacunación, son las herramientas que han resultado más efectivas para disminuir la hospitalización y reducir la tasa de mortalidad en el país.

“La vacunación no es para hacer una persecución, es para garantizar la salud de todos los dominicanos. Una persona contagiada puede llevar de nuevo a los rebrotes y nosotros queremos garantizar que esta población se siga vacunando para que siga aumentando el grupo de la tercera dosis”, afirmó el ministro.

Rivera añadió: “No tenemos el primer caso de una persona que se haya agravado por una vacuna. Los que han fallecido son no vacunados”.

Por segundo día consecutivo, el Ministerio de Salud Pública notificó la ocurrencia de cuatro defunciones en las últimas 24 horas a causa del virus COVID-19, elevando el total de fallecidos a 4,194 desde el inicio de la pandemia.

Vacunación

Para la infectóloga Yori Roque, ese grupo que aún no se inocula “es un problema que no nos afecta solo a nosotros, es algo que se está viendo en el mundo entero con parte de la población que está renuente, incluso trabajadores de la salud que no se quieren vacunar. En Estados Unidos se han implementado medidas como dar bonos, regalos y ni así la población se ha querido vacunar”.

La especialista entiende que “hay muchas personas que no están seguras y dudan de la vacuna y no quieren recibir ninguna de las formulaciones”. “Hemos visto que ha aumentado el porcentaje y se está logrando un poquito más”, manifestó.

Al 22 de noviembre, el portal www.vacunate.gob.do registra un total de 6,850,198 de primeras dosis aplicadas; 5,545,879 de segunda dosis y 1,311,914 de dosis de refuerzo.

Aunque aún no finaliza esta cuarta ola, Federico Aquino, arquitecto y experto en sistemas computarizados y análisis de datos, teme que, pasado el período navideño, si no se mantienen las medidas básicas de prevención, pudiera surgir una quinta ola a mediados de abril 2022 por los efectos de la Semana Santa.

El inicio de una ola se determina localizando el punto inferior de la curva de tendencia (el valle), donde ésta deja de descender y repunta hacia arriba para convertirse en una curva. El tramo comprendido entre dos valles es lo que figurativamente se le llama una ola, según explicó Aquino.

De acuerdo a los datos analizados por Aquino, el pasado 16 de agosto el país tuvo el registro histórico con el menor número de casos de toda la pandemia, con solo 50. Al último boletín, los casos activos ascendían a 846.

Al preguntarle sobre la proyección de los algoritmos que maneja, el analista de datos dijo que “hay dos grandes esperanzas: la primera reside en que la población adopte, por iniciativa y convicción propia, las medidas de prevención, que, aunque básicas y sencillas, han resultado muy efectivas en frenar la transmisión del virus: distanciamiento social, mascarillas y lavado de manos; la segunda, el posible desarrollo de medicamentos que impidan el contagio, lo que no hace la vacuna contra el COVID”.

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